Los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial confirman que el concurso de persona física se ha consolidado como una vía real para afrontar situaciones de insolvencia. En 2025 se presentaron en España 74.739 concursos, un 30 % más que el año anterior, y de ellos 66.571 correspondieron a personas físicas sin actividad empresarial. Es decir, este tipo de procedimientos ya representa el 89 % del total.
Este crecimiento no significa, sin embargo, que el procedimiento sea ahora más sencillo o automático. Al contrario: el Tribunal Supremo ha fijado en febrero de 2026 una doctrina más exigente sobre la exoneración del pasivo insatisfecho, especialmente en lo relativo a la buena fe del deudor, al deber de aportar información suficiente al juzgado y a los límites de la exoneración cuando existen créditos de Derecho público.
¿Qué es el concurso de persona física?
El concurso de persona física es el procedimiento legal previsto para quienes, como particulares, no pueden hacer frente de forma regular a sus deudas. Su finalidad no es solo ordenar la situación patrimonial del deudor, sino también abrir la puerta, cuando concurren los requisitos legales, a una segunda oportunidad mediante la exoneración de parte del pasivo pendiente. La legislación concursal española contempla expresamente este mecanismo para personas físicas insolventes de buena fe.
En la práctica, se trata de una herramienta especialmente útil para quienes arrastran préstamos personales, tarjetas, microcréditos, avales, descubiertos, deudas financieras o determinadas obligaciones tributarias y con la Seguridad Social, siempre dentro de los límites que marca la ley y la interpretación que de ella está haciendo el Supremo.
La Segunda Oportunidad sigue existiendo, pero ya no se puede improvisar
La reciente doctrina del Tribunal Supremo deja un mensaje claro: la buena fe no se presume sin más. El juez debe comprobar de oficio que concurren los requisitos legales y que no existe ninguna causa de exclusión. Incluso aunque no haya oposición de acreedores, el órgano judicial puede denegar la exoneración si aprecia que no se ha acreditado correctamente la situación del deudor o su comportamiento económico previo.
Además, el Alto Tribunal ha reforzado la carga de información del solicitante. Quien pida la exoneración debe aportar al procedimiento la información necesaria para que el juzgado pueda examinar su situación y debe identificar los créditos cuya exoneración pretende. Dicho de otra forma: ya no basta con presentar una solicitud genérica o una relación incompleta de deudas. Hay que preparar bien el expediente desde el principio.
También se han precisado los límites en materia de crédito público. La jurisprudencia reciente confirma que la exoneración no opera de manera ilimitada frente a todas las deudas públicas y que el tratamiento de estas obligaciones exige un análisis técnico detallado, caso por caso.
¿Cuándo conviene estudiar un concurso de persona física?
Suele ser el momento de analizar esta vía cuando la deuda se ha vuelto estructural y no puntual; cuando los ingresos ya no permiten atender cuotas, embargos o reclamaciones; cuando se encadenan refinanciaciones que solo agravan el problema; o cuando el deudor necesita una solución ordenada, judicial y definitiva para evitar que la deuda siga creciendo sin salida real.
En estos casos, actuar a tiempo es decisivo. Esperar demasiado suele empeorar la situación documental, patrimonial y procesal. Y hoy, con el criterio del Supremo sobre la mesa, los errores de planteamiento pueden comprometer seriamente la obtención de la exoneración.
Qué podemos hacer en Palacio, Sánchez de la Nieta y Asociados
En Palacio, Sánchez de la Nieta y Asociados tramitamos concursos de personas físicas con una idea clara: no se trata solo de presentar papeles, sino de construir correctamente el caso desde el inicio.
Nuestro trabajo comienza con un estudio previo de viabilidad para determinar si el concurso es la vía adecuada, qué deudas pueden verse afectadas, qué riesgos existen y qué estrategia conviene seguir. A partir de ahí, preparamos toda la documentación económica y patrimonial, analizamos los antecedentes de endeudamiento, identificamos correctamente los créditos, planteamos la solicitud de concurso y dirigimos todo el procedimiento hasta su resolución.
Del mismo modo, valoramos con rigor las posibilidades reales de obtener la exoneración del pasivo insatisfecho, teniendo en cuenta la doctrina más reciente del Tribunal Supremo. Ese enfoque técnico previo es hoy más importante que nunca: una solicitud mal planteada puede perder opciones desde el primer momento.
Un procedimiento serio merece una dirección jurídica seria
El incremento de concursos de personas físicas demuestra que cada vez más personas recurren a esta vía para salir de una situación límite. Pero también demuestra otra cosa: la Segunda Oportunidad ya no puede abordarse con soluciones estándar ni con formularios genéricos. Los juzgados están exigiendo más precisión, más documentación y una acreditación más sólida de la buena fe del deudor.
Si se encuentra en una situación de insolvencia, o cree que sus deudas han dejado de ser asumibles, en Palacio, Sánchez de la Nieta y Asociados podemos estudiar su caso y tramitar el procedimiento con el rigor jurídico que hoy exige la práctica concursal.

